En Los Ojos De La Luna - Mariana Quijada


El peligro está más cerca de lo que crees.





¿quieres saber por qué?
Pues lee esta historia y lo sabrás.


Yo Andrea León una chica común y corriente de 16 años, pero por alguna razón parecía como si tuviera 18, extraño, pero no importa. Me encontraba feliz porque mi cumpleaños sería dentro de un día. Mi madre a la cual amo con toda mi vida me convencía de hacer una fiesta a lo grande, pero yo siempre me negaba, mi madre y yo somos muy unidas desde que era pequeña.
Por fin celebraría mis 17 años, no quería una fiesta porque no soy del tipo "fiestera" ¿Así se dice? Bueno como se diga, solo con tener a mis padres a mi lado sería perfecto.
-¡No madre ya dije que no me pondré eso!- le grite a mi madre la cual sostenía un vestido rosa gigante.
-¡Pero Andrea te quedará precioso, solo pruebatelo!- dijo mi madre viendo el vestido para después verme a mí.
- Mamá ya te dije que no me lo pondré ¡Voy a parecer un cup cake rosa!- dije viendo con asco al vestido.
- Está bien escoge tú el vestido, pero que sea presentable que vienen muchas personas-dijo para después alejarse de mí, para buscar más vestidos ya que nos encontrábamos en una tienda.
Mi mamá me terminó de convencer de hacer una fiesta, bueno que más da, solo quería hacerla feliz y si eso implica hacer una fiesta lo haría.
Seguía buscando el vestido que más me gustara, entre ellos vi uno azul, no era corto porque detesto los vestidos cortos y no era demasiado largo, tenía detalles de encaje en el escote, el cual no era ni muy revelador, ni muy tapado. Este vestido era el indicado era perfecto, cada parte de este vestido me encantaba.
- Mama- llame a mi madre la cual vino con otro vestido horrendo en sus manos.
-¿Que pasa hija?- preguntó mi madre.
- primero: ¿Que rayos es lo que cargas hay?- pregunté señalando el vestido que traía en sus manos.
- quería preguntarte si te gustaba para que te lo pruebes- alzó el vestido hacia mí. Me aleje con cara de asco.
- Aleja esa cosa de mí- dije asqueada a mi mamá la cual miro al vestido y después a mí.
-¿No te gusta?- negué con la cabeza- eres difícil cuando se habla de ropa- dijo y reí- ah..¿Y que era lo que me querías decir?- pregunto sin entender.
- Bueno lo que quería decirte.. es que ya encontré un vestido- alce el vestido que tenía en mis manos, mi mamá me miró y sonrió.
- Es hermoso- comento mientras lo veía.
- Así que bota eso- señale el vestido que mi mamá escogió, esta me miró y empezó a reír al igual que yo.
Mi mamá y yo fuimos a pagar mi vestido para después dirigirnos a un restaurante. Al llegar a este nos sentamos en una mesa a esperar que nos atiendan, saque una botella de agua que traía en mi mochila, la empecé a beber ya que tenía mucha sed.
-¿Y no hay ningún chico que te guste?- preguntó haciendo que me atragantara con el agua produciendo que tosiera, mi madre se levantó de su silla y comenzó a dar palmadas con delicadeza en mi espalda.
-¿Estás bien?- asentí, esta se sentó de nuevo en su silla.
-¿Entonces no hay ningún chico que te llama la atención?- preguntó y me puse nerviosa.
-pfff... ¿Yo enamorada? Eso nunca- reí nerviosa.
- Mientes.
-¡¿Qué?!- pregunté alzando un poco la voz para después bajarla- ¿Qui... quién dice que miento?- dije esperando a que nos atendieran para dejar este tema de conversación de una vez.
- Estás mintiendo- dijo segura mientras yo negaba- si no estuvieras mintiendo no estarías haciendo eso- señaló mis manos con las cuál jugaba como si fuera una loca, al ver qué señaló mis manos deje de jugar con ellas de inmediato nerviosa.
- sé que estás enamorada de al...- alguien la interrumpio dejando ver al mesero, le di las gracias mil veces en mi mente.
El mesero nos atendió y después de un rato trajo nuestro pedido...
¡Que bien, porque la verdad es que moría de hambre!
Después de comer, mi madre pagó y nos dirigimos a casa. Al llegar mi padre se encontraba jugando con Zeus nuestro perro, este al vernos nos abrazó, me dio un beso en la frente para después darle uno a mi madre en los labios, me encantan que se amen tanto.
Mi padre nos soltó de su abrazo diciendo..
-¿Cómo les fue en su salida?- nos preguntó mientras nos dirigía una sonrisa muy cálida.
- bien- respondí- bueno yo me voy a mi habitación porque estoy muy cansada- solté un bostezo y mis padres asintieron.
Entre a la casa, subí las escaleras y entre a mi habitación colocando la bolsa donde está el vestido en mi mesita de noche y dejándome recostar sobre mi cama dejándome llevar por el sueño.

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Autor: Mariana Quijada Etiquetas:
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