Batalla Del Destino: El Héroe Y El Hada 「otayurio」{terminada} - Little Pied Piper


[AU] Para Otabek Altin no importa lo que su padre, el reino, el mundo entero o incluso los demonios digan sobre El Elegido; jamás serán válidas las palabras que profesan y juran que Yuri Plisetsky es una maldición que lo hará caer en cuanto tome el trono. Y aunque así fuera, si tiene a esa persona a su lado, no le importaría hundirse en el mismísimo infierno.

- Fic de Yuri!!! On Ice.
- Los personajes no son míos, la historia sí.
- Historia con contenido homosexual.
- Contenido lemon y fluff.
- Historia protegida por Safe Creative.
- Historia terminada.



"Cuando naces con la marca del destino, lo único que puedes hacer es rezar". 
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Nikolai Plisetsky sostiene a su nieto en brazos cuando se lo extienden envuelto entre cobijas rosadas. Logra ver la pequeña mata de rubio cabello cubriendo la cabecita, los ojos cerrados y la rosada boquita haciendo pequeñas muecas como quien descubre el sabor de la vida.
Aunque debe ser un momento de entera felicidad, no lo es; hay tensión y miedo.
El hombre se dedica a ver a su nieto sin prestarle atención al ambiente. Entre todos sus hijos, Alexei e Ivana Plisetsky son los primeros en darle un nieto. Un varón. Y aunque para todo mundo eso es una maldición, para Nikolai significa todo lo contrario.
Desliza el dedo índice por la mejilla rosada del bebé que sostiene entre sus brazos, sonriéndole con todo el amor que siente en su corazón. Y es que su nieto es lo más precioso que ha visto en su larga vida.
―Se llamará Yuri, Yuri Plisetsky― dice, emocionado.
―Su Majestad... Yo... Lo siento tanto... Le fallé― se cubre los ojos sollozando con fuerza.
Ivana mira a Nikolai con lágrimas en los ojos, amargas y espesas como la oscuridad nocturna. En las esmeraldas se nota la tristeza y el miedo de la incertidumbre. Como La Madre, se siente humillada al haber dado a luz a un hombre.
― ¿Por qué habrías de fallarme? Este bebé es una bendición― el rey trata de consolarla.
― ¡Sabes que no lo es! ¡Debió ser una mujer! ¡Y es un hombre! ¡Un maldito hombre! ― Ivana pierde los estribos jalándose el largo y rubio cabello, observando al anciano Plisetsky con temor.
―Ivana, tranquila...
― ¡¿Cómo puede pedirme tranquilidad?! ― la joven madre respira profundamente intentando calmarse, y cuando lo logra, murmura con miedo―. Conoce la profecía, está en el Libro Sagrado...― Ivana ahora parece poseída―. "
La paz y el reino caerán cuando La Elegida ya no sea más una mujer y un hombre nazca en su lugar. La oscuridad reinará y para apaciguarla sólo bastará la sangre de la mitad de la humanidad" ― recita reflejando terror en su voz.
― ¡Cállate ya, Ivana! ― Nikolai Plisetsky vocifera haciendo que todos en la habitación tiemblen de miedo y queden estáticos―. ¡Mi nieto no es una maldición!
―Su Majestad...
Ivana trata de hablar de nuevo pero se calla de inmediato cuando el Rey Nikolai Plisetsky la mira, furioso.
―Vamos a celebrar el nacimiento de mi nieto como cualquier otro. Nadie en el reino se atreverá a decir que mi pequeño Yuri es una maldición, ¿entendido?
La servidumbre que se encuentra en ese momento en la habitación deja de lado cualquier cosa que esté haciendo y mira con temor a su rey mientras este retoma la palabra.
―Nadie hablará de esto, nadie sabrá que es un hombre, todos dirán que es una grande y saludable niña, ¿de acuerdo? A quien se le ocurra mencionar una sola palabra de lo que ha sucedido el día de hoy en este cuarto, se le castigará con algo peor que la muerte... ¿Quedó claro? ―les dedica una mirada furibunda, muy distinta a la que hace unos momentos le regaló a su nieto recién nacido.
Todos los presentes asienten agachando la cabeza como muestra de sumisión. El Discípulo Mayor, consejero religioso y curandero de alto rango, se acerca a Nikolai con un frasco entre las manos, luchando con los estragos en su cuerpo que le ha causado una larga vida.
―Si así lo ordena Su Majestad, es hora de marcarlo con la Sangre del Dragón― dice abriendo el recipiente que contiene un líquido oscuro.
Vierte un poco del líquido en los pequeños labios del bebé, el cual comienza a llorar apenas siente la espesura de la Sangre del Dragón en su lengua. Posteriormente dejan caer una gota en su frentecita que esparce, trazando con su dedo un círculo de sangre.
―Yuri Plisetsky, que la Sangre del Dragón te fortifique, y que tu vida nos salve de la Bestia para que la Paz no deje de reinar. La Marca te bendice como el nuevo Elegido, que nuestro pueblo cuide de ti.
―Que nuestro pueblo cuide de ti―repiten todos.
Nikolai sonríe viendo de nuevo a su nieto, El Elegido. Pero aunque está feliz, muy en el fondo tiene miedo. Sabe que Yuri Plisetsky puede desatar no sólo la furia del Señor de los Dragones, sino también la ira del Señor de los Demonios sobre la humanidad.
―No importa lo que piensen los demás, para mí no eres una maldición, eres esperanza― Nikolai sonríe tomando la pequeña mano de su nieto y viendo La Marca del Destino en ella; un círculo pequeño de color rojo plasmado en el dedo anular, símbolo de su compromiso con el futuro Señor de los Dragones.  

¡Hola! Bueno, siempre he sido amante de esta pareja, así que les traigo este pequeño Prólogo. Espero que le den oportunidad a este nuevo fic. Cualquier pregunta, queja o sugerencia no duden en escribirla. Les mando amor.

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